de manera que podemos decir confiadamente:
El Señor es mi ayudador; no temeré
Lo que me pueda hacer el hombre.
HEBREOS 13:6
Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.
MATEO 5:5
Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré;
Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
SALMOS 91:14
